viernes, 3 de agosto de 2012

Puntalanza y los sangrecaliente

Alguna información sobre la isla de Belaccio y especialmente su capital, Puntalanza: la principal base de los humanos en las Islas de los Lagartos.

Historia

La gran incursión que tomó la isla de Belaccio, más tarde la colonizó y finalmente fundó Puntalanza estaba formada en su mayoría por desheredados, exiliados y criminales de todos los lugares del mundo civilizado. Su líder era el scadión Marcial Fonseca, pero el nombre se lo debe al itileano Jacopo Belaccio, primero en poner un pie en la isla y martir de la conquista.

Cuando los lagartos fueron expulsados la isla se dividió entre todos los hombres que habían participado en su conquista, en base a su rango y sus méritos: todos se nombraron condes y su líder se coronó rey de la isla como Marcial I. Empezaron a ganar terreno a la jungla a fuego y cuchillo y pronto la isla prosperó. Gracias a eso y al interés que los nuevos territorios suscitaban en reyes y comerciantes pronto la modesta aldea de Puntalanza se convirtió en una próspera ciudad.

En sus quince años de vida el reino de Belaccio ha permanecido independiente. A pesar de lo mucho que a las potencias del continente les gustaría apoderarse de una base tan jugosa para sus planes de conquista, nadie se atreve a dar el primer paso por miedo a comenzar una guerra abierta que perjudicaría sus intereses comunes. El mismo Marcial I ha demostrado ser tan buen político como guerrero manteniendo tanto tiempo este statu quo. Las tres potencias con mayor preeminencia en las islas son Scadia (tierra de los scadiones), Roldane y Kriemheld que, para no engañarnos, son versiones fantásticas de España, Francia y Holanda.

Lugares de interés
  • Ciudadela: la fortaleza que domina Puntalanza al oeste y el recinto de sus murallas fueron el primer núcleo de Puntalanza, alrededor del cual se formó luego una pequeña aldea y más tarde toda la ciudad. Es la sede del rey de Belaccio y también cumple la función de cuarteles y prisión. En los muelles que protegen sus murallas atraca la flota de guerra belacciana, que no ha dejado de crecer a medida que el oro inundaba la ciudad. Evidentemente es un lugar muy protegido y probablemente constituiría el último reducto de resistencia en caso de una invasión. Aquí también es común que se alojen las personas de rango que pasan por Puntalanza y las que viven en él indeterminadamente incluso traen a sus esposas e hijos; dada la abundancia de la ciudad y con tantos intereses de por medio, sus salones tienen poco que envidiar en materia de intrigas a las populosas cortes de los grandes reinos. A no ser que seas alguien de alcurnia, un guardia o un criminal apresado es poco probable que te veas entre sus muros.
  • Catedral: sede del culto a Cerenor. Empezó como una modesta capilla en la ciudadela, pero luego se construyó la fastuosa catedral cuando el Sumo Patriarca ratificó la diócesis de Belaccio. Su obispo es el scadión Bonifacio Espinosa, quien de hecho es también el principal valedor de Scadia en los juegos políticos y económicos de la capital y pone en juego todo su poder temporal (tanto público como más soterrado) para hacer avanzar los intereses de su reino, a veces a costa de los de su propio dios. Esto no gusta demasiado entre otros clérigos ya sea aquellos que quieren ascender con un cambio de episcopado o aquellos realmente piadosos que ven la mano del maligno en las obras de Espinosa. Ningún movimiento se ha hecho todavía, pero empiezan a oírse voces de frailes mendicantes atacándolo en las plazas, que son rápidamente silenciadas. Para evitarse muchos problemas Espinosa ha forjado una sólida política de mandar a sus mayores detractores a intentar fundar monasterios en la jungla y evangelizar a los hombres lagarto, con desastrozos resultados hasta la fecha.
  • Puerto: el puerto es donde atracan los barcos (Gracias, Capitán Obvio). Es por un lado donde se encuentran las naves que no pertenecen a Belaccio: mayormente comerciantes, pero también naves militares de las potencias del continente, barcos de aventureros independientes o cosas más curiosas... Es en las tabernas del puerto donde uno puede encontrar un lugar como marino o soldado en algunas de las expediciones que zarpan al interior del archipiélago, normalmente a cuenta de alguna de las naciones más poderosas (cada uno recluta en la suyas propias). Aunque también hay tabernas más "independientes" y allí es tan fácil que te contrate cualquiera para navegar con un pabellón propio como que uno mismo contrate hombres. No obstante, para trabajos más oscuros habrá que ir a la taberna de la Daga Carcomida donde puedes contratar saboteadores o asesinos, u ofrecerte para estos trabajos; se dice que algún que otro capitán pirata también se pasa por ella.
  • Distrito comercial: con la plaza del mercado como centro se extiende de forma radial y sus calles albergan sedes de gremios, las oficinas y almacenes de las distintas compañías comerciales, y casas de préstamo. Todos ellos andan siempre necesitados de matones: los gremios tienen que acabar con el intrusismo por las buenas o por las malas, las compañías a menudo no dudan en sabotear a sus vecinos para sacar beneficios y las casas de préstamo, bueno, quieren su dinero de vuelta.
  • Calas ocultas: no toda la costa de la isla es bien conocida y hay muchas calas donde es fácil ocultar un barco sin que sea descubierto; a veces peligrosamente cerca de Puntalanza. Es sabido que hay al menos un capitán pirata que las conoce bien y las usa a su favor para aparecer y desaparecer a voluntad.
  • Colegio de naturalistas: una extensión del Gran Colegio de Kriemheld, dirigido por el ilustre Cornelius Van Schermer. Su labor es desinteresada, aunque reciben fuertes sumas de muchos patrocinadores. Se dedican a estudiar la flora y la fauna de todo los lugares a los que pueden llegar y los horizontes que abría el descubrimiento de las Islas de los Lagartos eran demasiado tentadores para dejarlos pasar. Ellos mismos organizan expediciones en sus barcos laboratorio, pero a menudo ven más rentable pagar a los aventureros por traerles especímenes raros (el doble si aún están con vida).
  • Casa del cartógrafo: la profesión de cartógrafo es difícil y requiere muchos años de aprendizaje, por eso solo hay uno de verdadero talento en Puntalanza: Franco Faustino Baldini. El señor Baldini puede vender mapas y portulanos a aquellos capaces de permitírselo, pero también compra información sobre las Islas y sobre todo dibujos de la costa que utiliza para su trabajo. A veces él mismo organiza expediciones para cartografiar lugares cercanos a Belaccio, pero dado que no le gusta arriesgar su propio pellejo suele enviar a alguno de sus aprendices a dirigirla y tomar notas.
Enanos, elfos y medianos

La mayoría de los miembros de estas razas llegan en solitario, como una isla en un mar de humanos. No obstante tienen en común con estos que muchas veces son desterrados, exiliados o tipos un poco locos sin más salida que meterse a aventurero y embarcarse a cualquier rincón del mundo. No obstante a veces llegan en grupos.

Los enanos pueden querer establecerse en Puntalanza para abrir negocios o ir más lejos para buscar un lugar donde crear una nueva fortaleza. Las altas montañas de las islas volcánicas serían perfectas para esto, después de haber pasado por el hacha toda esa molesta jungla.

Los elfos que ven sus bosques natales cada vez más y más reducidos en el continente (o incluso desaparecidos) pueden querer fundar comunidades en las aún vírgenes selvas de las islas. Lidiar con algún que otro lagarto no será problema teniendo en cuenta sus dones naturales. Por supuesto (al igual que los enanos) son escasos y si quieren establecerse en un nuevo territorio tan hostil probablemente necesitarán una escolta adecuada.

Los medianos que llegan en grupo no suelen salir de Belaccio, pues su labor es muy apreciada en las tierras de labranza. De hecho, fuera de la ciudad de Puntalanza y las villas autosuficientes de los condes la mayor parte de la población son colonos medianos que trabajan bien y son más fáciles de someter. Aunque la mayor parte de las reyertas se dan cuando las comilonas no son lo bastante abundantes....

Pues eso es todo lo que hay que decir de Belaccio y Puntalanza por el momento. Gracias por leerme. Valmar Cerenor!

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