viernes, 25 de octubre de 2013

Criatura: antihidra

Del cuerpo reptiliano de esta criatura emergen largos cuellos acabados en cabezas humanas. Cuantas más cabezas tenga, más inteligecia cobra, y es bien sabido que algunas han llegado a dominar una forma rudimentaria de lenguaje (aterrador es oír a sus cabezas hablar casi al unísono) e incluso los secretos de la magia. Aunque lo común es que no tengan más de cinco cabezas que no hacen más que lamentarse continuamente y a veces morder, mientras su verdadera cabeza, apenas un enorme pico en el extremo de su cuerpo, busca carne incesantemente.


Pero no temáis, pues la antihidra es incapaz de desarrollar cabezas por sí misma, en lugar de eso se ve obligada a buscar humanos a los que arrancársela con sus poderosas garras —¡temed esas garras aquellos quequeráis vivir!— para luego poder pegárselas al cuerpo y dejar que un nuevo cuello vaya creciendo bajo ella.

Entre tanto también se produce un horrible crecimiento en el cuerpo decapitado de sus víctimas, si es que no las devora antes. Desarrollan una nueva cabeza ofidia, horrible y venenosa, y bajo el control total de la antihidra que lo "creó". Esto puede llegar a ser un problema, pues una antihidra que controle a gran cantidad de estas criaturas probablemente cuenta con gran número de cabezas que hacen que pueda dar con formas más efectivas de usarlos.

Por supuesto, si se le corta una cabeza a la hidra, no volverá a regenerarla a no ser que consiga una nueva, pensar lo contrario sería ridículo. Lo que sí es cierto es que, si la cabeza se separa con una buena porción del cuello del monstruo, podrá seguir actuando de forma independiente, con el tiempo desarrollará miembros y órganos, y finalmente crecerá hasta convertirse en una nueva antihidra, según cuentan.

Diagnóstico: fuego. Y en cantidades.

Gracias por leerme. Valmar Cerenor!

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