domingo, 9 de diciembre de 2012

Jugando en el autobús

Si alguno de ustedes es asiduo a SPQRol, quizá recuerde que hace unos días iniciaba un tema planteando dudas sobre jugar al rol en un autobús. La cosa venía propiciada por el hecho de que el pasado viernes y hoy tanto mi novia (Patri) como yo teníamos que embutirnos durante casi dos horas en un autobús para ir de puente al pueblo.

Después de escuchar las sugerencias y proposiciones (no indecentes) del foro decidí una serie de cosas:

1) Usaría cartas, ya que las encuentro más sencillas de usar en el entorno. Pero, calamidad, me di cuenta de que no tenía ninguna baraja a mano (paradójicamente todas estaban en el pueblo) así que decidí hacerme algo casero usando doce postits numerados, que además tienen la ventaja de quedarse pegados (aunque esto los haga difíciles de barajar).

(La J es una de las formas de representar 11 en duodecimal.)

2) Quería un sistema sencillo, ya que lo que íbamos a jugar era un one-shot, de forma que en principio iba a decidirme por Pentagon (véase su versión en una página). Pero incluso eso me parecía complicado así que lo dejamos en esto: dos rasgos (cuerpo y alma), 10 puntos a repartir entre ambos, de dos a tres rasgos escogidos al gusto, 3 puntos de rasgo iniciales, tiradas de una carta+rasgo a superar dificultad (12 de media), se puede gastar un punto de rasgo para sacar dos cartas en vez de una y quedarse con la mayor, se gana un punto de de rasgo si se sacan dos cartas y te quedas con la menor. Más sencillo que el mecanismo de un chupete.

3) Usaría la misma aventura que viene en la versión one page de Pentagon, que está bastante bien para lo que quería.

Ya montados en el vehículo, tras un rato de mirar el paisaje, procedemos a crear los personajes. Al principio le propongo que se hiciera una cazadora de brujas, pero me dijo que no porque le daban pena las brujas (en serio). De forma que le propongo algún viajero que simplemente pasa por ahí: un peregrino, un comerciante, un soldado de regreso... Nos quedamos con el comerciante, bien, va sin nada porque va a comprar. Cuerpo 4, Alma 6, Rasgos: Mal genio y Desconfiada. El comerciante quedó anónimo y con género poco definido, aunque tendíamos a lo femenino. En fin, lo mismo es, como la cosa se ambienta en una pseudo Europa del Este digamos que se llama Patriczja.


Bueno, entonces Patriczja, atravesando los bosques oscuros de la región, llega al atardecer a una pintoresca aldea como la que se ve en la foto de arriba. Tiene sus cuatro o cinco casas, su iglesia a una lado de la plaza y enfrente la magistratura local. Problema: no hay gente por ninguna parte. Bueno, esto en principio no es raro teniendo en cuenta las inclemencias del tiempo en estos pagos, de modo que Patriczja busca asilo en la iglesia para pasar la noche.

Mismo problema: absolutamente nadie, por no haber no hay ni velas encendidas. Ella, aunque ya tiene un poco la mosca detrás de la oreja decide que la cosa no es para tanto y puede echar un sueñecito en una de las bancas de la pequeña iglesia de madera. El segundo problema es que mientras está sacando sus cosas dos niños aparecen de la nada cerca del altar principal, un niño y una niña. Ambos la miran divertidos y sugieren que su muerte está próxima (los críos de hoy en día...). Ni corta ni perezosa Patriczja sale pitando de ahí dejando atrás la mayor parte de sus cosas.

Al salir, en la plaza se encuentra con un zombi que camina directamente hacia ella. En la aventura original (Estos huesos), pone que son gules, pero como yo poca diferencia he visto con los zombis tanto en la lectura como en el cometido que iba a darles, vi un poco inútil pararme a explicar en mitad de la partida qué era un gul y por qué no se diferenciaba en nada de un zombi. Pero no penséis en el zombi tipo infectado, sino en el zombi tipo magia vudú chunga. La cosa es que hay tirada para esquivarlo y huir; como saca un J, no hay problema.

Sale del pueblo y no la persiguen, pero al poco oye voces pidiendo auxilio, así que vuelve a acercarse a distancia prudencial a la plaza y desde allí observa cómo un hombre con ropajes de magistrado es arrastrado por al menos diez zombis hasta el cementerio. Nadie se percata de su presencia, así que los sigue y ve cómo junto a la cerca del camposanto le dan una brutal paliza. Intenta distraer a los zombis, pero están muy concentrados en su trabajo, solo unos tres o cuatro la siguen.

Se aprovecha de esto para comprobar que los zombis no pueden entrar a la iglesia, por lo que la dejan tranquila en las escalinatas. Y ya que está ahí, entra para buscar sus cosas. Las recoge, pero esta vez los niños vuelven a aparecer frente a la puerta. A nuestra comerciante no se le ocurre nada mejor en ese momento que correr hacia ellos para descubrir que puede atravesarlos. Asustada por este inesperado acontecimiento se aleja del pueblo.


En un claro del bosque donde pensaba pernoctar se encuentra con una cabaña que a todas luces parece abandonada. Como en su interior encuentra más zomberío (al menos uno) decide pasar por el momento del tema ya que el no-muerto no la sigue y se busca otro claro para dormir al raso.

Sorprendentemente a la mañana siguiente ningún lobo la ha devorado, de modo que vuelve al pueblo. Ni rastro de zombi alguno, pero tampoco de vivos. Cerca del cementerio hay una tumba reciente donde estaban apaleando al magistrado. ¿Cuál no será su sorpresa cuando ve al hombre terriblemente asustado salir de la tumba, sin apariencia de zombi y salir corriendo hacia la magistratura? Casi evidentemente Patriczja lo sigue y tras esquivar por los pelos un dardo de ballesta que le disparó el magistrado al asomar por la puerta de su despacho (con esta tirada de cuerpo, al haber gastado 1PR, ya solo le quedaba 1), lo calma un poco y este le cuenta la leyenda del pueblo. De forma sucinta:
  • Había una bruja que no caía bien a nadie.
  • Vivía en la cabaña del bosque.
  • Dos niños desaparecieron.
  • La bruja fue culpada, ajusticiada y enterrada fuera de sagrado.
  • Antes de morir soltó una maldición que:
  • a) convertía a todos los habitantes en zombis a su servicio.
  • b) tomaba el alma de los dos niños (que aparecieron vivitos y coleando al día siguiente) a su servicio.
  • c) hacía que el magistrado sufriese una paliza de muerte todas las noches para renacer enterrado junto a la bruja a la mañana siguiente.
Y fin de la primera sesión. La cosa fue bastante bien, tuvimos que parar porque ya estábamos llegando, y había poca gente. Un trayecto de dos horas desde Málaga a un pueblo de 2000 habitantes no es precisamente popular.

Pasó el resto del viernes, pasó el sábado y llegamos a hoy, domingo. Nos subimos en el bus a las 15:15 y empezamos. Esta vez yo por lo menos estaba un poco más incómodo ya que había algo más de gente, ya que volvimos en una ruta más rápida y por tanto más transitada. En fin, al lío.

Tras esta importante revelación Patriczja se dirige a la cabaña del bosque, donde da buena cuenta del zombi guardián con un hacha que había dejado atrás en la iglesia, pero que ya había recuperado. Ojea el lugar y encuentra el libro de conjuros de la bruja, al que echa un rápido vistazo (tirada de mente, fallida), pero al no encontrar nada decide llevárselo a un lugar en el que pueda leer más tranquila.

El claro del bosque donde pernoctó la otra vez es el sitio escogido, pero ahí es rodeada por tres zombis que iban en su busca y de los que escapa por los pelos. Decide que el camposanto, donde sospecha que no pueden entrar, es el mejor lugar para ojear el recetario brujeril. En él descubre que para terminar con la maldición los huesos de la bruja deben ser desenterrados, bendecidos con agua bendita y vueltos a enterrar en sagrado.

Criticando un poco la aventura, a pesar de que me parece bien hilada, adolece a veces de falta de detalle. Vale que se supone que debe ser breve, pero a veces es bueno concretar un poco. Te dice que en la (originalmente) fortificación de un brujo se encuentran "pistas acerca de las actividades de Agon y algún objeto que ayudará a dar a los PJs una idea de qué es lo que ocurrió aquí" y ya está. Como digo, hubiera venido bien dar alguna idea de qué tipo de pistas podrían haber sido.


Pero volviendo a Patriczja, sabiendo la forma de acabar con la maldición, entra en la iglesia a por un poco de agua bendita. El problema es que entra por una puerta lateral que da al cementerio y la pila de agua está en el otro extremo. Cuando se dirige hacia allí los niños se le aparecen en plan "te das la vuelta y no estoy, pero cuando vuelves a dártela, sí" y le dan una paliza, de forma que queda malherida y sale de boca por la iglesia, dejando atrás el libro y todo. Huye del lugar a toda mecha.

Se dirige a una ciudad a un día de distancia (es lugar porque en vez de cuatro o cinco casas tiene quince o veinte, y además taberna). Intenta contarle al magistrado lo que ha visto, pero solo recibe miradas incrédulas. Por lo visto se piensa que la aldea simplemente ha desaparecido a consecuencia de la peste. La siguiente opción es dirigirse a la taberna a reclutar a algún inconsciente para hacer una redada antimonstruosa en plan antorchas y horcas contra la aldea.

Y aquí nos quedamos. Daba tiempo a más, pero Patri no se encontraba bien por el traqueteo del autobús. A eso no ayudaba que llevase el estómago lleno, que mi abuela son de las que te ponen cuatro platos de buñuelos y se creen que te quedas con hambre (mientras que ellas se toman solo unas galletas con leche).

En fin, mi experiencia jugando en autobús es que está bastante bien, a pesar de las claras limitaciones. Por ejemplo con más de un jugador la cosa sería más complicada.

En fin, espero sus opiniones tanto sobre el medio de juego como del juego en sí, si es que las tienen y las quieren compartir. Gracias pro leerme. Valmar Cerenor!

PS [13/12/12]: Si alguien tiene más interés en el tema que no dude a acudir a esta entrada donde maese Calaboso habla de cómo jugar en el coche. No es lo mismo, pero se le acerca.

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