sábado, 6 de octubre de 2012

Criatura: nube de polvo de muerte

Clasificación: no-muerto.

Cuando ha transcurrido mucho tiempo desde la muerte de una persona, sus propios huesos se convierten en polvo en su tumba. No obstante, aun es posible para los nigromantes resucitarlo y controlarlo. Se forma así una nube de polvo de muerte, tan grande como el nigromante desee o pueda, en función de cuánto polvo acumule.


A menudo permanece echara inherte en viejas criptas y necropolis, camuflada perfectamente en el lugar en ruinas. Por ello son perfectas como vigilantes, capaces de emboscar a sus víctimas y rodearlas cuando caminaban inadvertidamente sobre la criatura. Otros nigromantes los usan para labores sigilosas como espionaje, robo o asesinato.

Se alzan y rodean en un torbellino a los intrusos, introduciéndose en sus pulmones y envenenándolos. Aunque es común que se muera por asfixia, si la víctima se salvase, en su pecho quedaría la marca de la muerte que lo iría corroyendo poco a poco, en cuerpo y alma.

Pocas formas hay de destruir a este ser, inmune a las armas, que lo atraviesan sin más. Dispersarlo solo sirve para ralentizarlo, pues pronto vuelve a reunirse y a atacar. La única forma de destruirlo totalmente es deshacer la magia negra que lo domina.

Se dice que ciertas nubes de polvo están hechizadas tan solo para introducirse en el cuerpo de su víctima y así controlarlo. Quizá se conectan con la mente del nigromante que desde ese momento empeiza a controlar al pobre desgraciado o sigue automáticamente las órdenes que le fueron dadas.

Se cuenta que los nigromantes del pasado podían alzar enormes cantidades de este polvo. Tanto que se dice que cubrían el sol y engullían aldeas enteras sin que nunca volviera a saberse de ellas.

Gracias por leerme. Valmar Cerenor!

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