viernes, 23 de junio de 2017

Sukero City Actual Play (26)

Hola de nuevo, amigos, soy yo otra vez, Natsuki, el uniforme escolar parlante y vengo a hablaros de lo que ha pasado en lo que Kha llama "campaña de testeo de Sukero City". Bueno, en realidad, no soy un uniforme, sino el fantasma de una chica muerta que fue a parar a un uniforme que luego fue comprado de segunda mano... Es una larga historia. Pero si queréis seguirla bien, podéis echar un ojo al resumen de lo ocurrido hasta ahora que os hice hace ya más de un año.

En el último episodio el jueves llegó a su fin y, como suele ser costumbre (aunque nunca puedes estar seguro) al día siguiente amaneció una soleada mañana de viernes. Pero no pudimos pararnos a disfrutarla, había mucho que hacer.

Cath, nuestra chica mágica/imán de rarezas/mocosa entrometida dedicó unas cuantas horas de buena mañana a fabricar un microondas para hacer dinero.

Acabados estos negocios (probablemente ilegales) pusimos rumbo al distrito omicron, donde vive ahora mi familia para recuperar dinero que les había robado la banda de luchadores de lucha libre que controla su barrio: el Grupo Peligro.

Ya habíamos averiguado que, además de tener su propio territorio, a veces ofrecían servicios a bandas mayores, dónde tenían su piso franco, sus componentes (Rey Peligro, Señorita Veneno, Diente de Sable, El Bandido y El Triángulo), que era sobre  todo Diente de Sable el que robaba a la gente y que todos tenían la habilidad especial de que, si retenían a una persona lo suficiente con una llave, podían desenmascararlo: lo cual incluye revertir transformaciones de, por ejemplo, chicas mágicas.

Al acercarse a su piso franco usando su capa de invisibilidad vio salir a un tipo enorme con máscara de felino (probablemente Diente de Sable) diciéndole a otro con una máscara con el signo del dolar estampado y un antifaz encima de la máscara (El Bandido) que se quedara vigilando. Y no parecían estar en los mejores términos, porque salió dando un portazo tan fuerte que en lugar de cerrar la puerta, la arrancó de cuajo.

Tras esto, se asomó por el hueco de la puerta y logró ver que en el interior había una cantidad obscena de sillas plegables y a El Bandido sentado en una de ellas, viendo la tele en el salón.

Sin dudarlo demasiado se internó en el piso aprovechando que no había puerta y se dirigió al pasillo de la derecha. Paró un momento cuando El Bandido, por instinto, levantó la cabeza de su lata de frijoles. De modo que Cath usó su habilidad de escondite estúpido para fingir que sus pasos venían de otra habitación de la casa, con lo que El Bandido dijo "ah, vale, vienen de otra habitación, no pasa nada" y siguió comiendo.

Prosigió (proseguimos, que yo también iba) por el pasillo hasta una habitación donde había unas cuantas cajas (y más sillas plegables, dichosos luchadores). En las cajas encontró polvo de talco, aceite corporal, algo de ropa, fajos de billetes y algunas cosas sueltas. A Jin le habían cogido 30.000 mon (unos 300€), de modo que cogió esa cantidad, con idea de causar rencillas entre ellos.

Se dirigió a salir, pero otro luchador le bloqueba la salida. Este, seguramente Rey Peligro, llevaba una máscara roja con un triángulo amarillo, capa y corona. Solo la suerte evitó que nos detectara incluso con la capa de invisibilidad.

Cath decidió quedarse un poco a escucharlos hablar sobre cómo Diente de sable estab cada vez más descontrolado y que se iba a acabar metiendo en líos extorsionando a los vecinos. Tras oír esto se escurrió, como dice Kha "como el viento bajo la falda", diciéndose que pensaba que esto iba a ser mucho más difícil.

Le devolvió su dinero a Jin, que le dio las gracias efusivamente mientras la mocosa entrometida le aseguraba que no iba a volver a recuperárselo.

Y, tras esto, mandó un mensaje a Satoshi citándolo en el distrito Phi para ocuparse del asunto de recuperar el pergamino perdido del dojo de la familia Qing. También hablaron no sé qué de un túnel.

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El jueves anterior, Satoshi (peor conocido como Ultrafighter) había estado hablando con su abuelo sobre lo ocurrido con el fantasma de amor no correspondido de Hideo-senpai y le preguntó si sabía algo que fuera de utilidad para esto, al ser él también un fantasma.

-Abuelo: Son cosas relativamente parecidas, pues la ultraenergía, de la que estoy formado, también es una fuerza que emana del espíritu. En mi caso, estoy hecho del ansia de batalla de todos nuestros antepasados. Y, por supuesto, a pesar de ser así, estoy fuertemente ligado al mundo de losvivos y, si trajeras deshonra al nombre de la familia, me convertiría en un fantasma vengativo que te perseguiría por la eternidad.
-Satoshi: Abuelo, llevas diciéndome eso desde antes de estar muerto.
-Abuelo: No puedo confiar en que no lo olvides. De todas formas, si el mismo principio se aplica, el el fantasma podría desenredarse si las personas a las que está conectado cambian sus sentimientos o acciones.
-Satoshi: Gracias a buelo.

Y se fue a la cama, ultrarreventado.

A la mañana siguiente se levantó, se lavó los dientes y salió a patrullar por su barrio, pero entonces notó que la tierra temblaba. La gente salía de sus casas asustadas por el posible terremoto, pero él vio algo sospechoso: unas figuras pálidas corriendo con cajas a toda prisa, de modo que se decidió a seguirlos. ¡Por la justicia!

Al acercarse un poco más pudo distinguir que eran seis humanoides albinos con taparrabos con cajas de madera en las que se lee "TNT" y continuó siguiéndolos, pero más extrañado y preguntándose si iba en serio.

Finalmente llegaron a un descampado y las criaturas empezaron a meterse por un gran agujero excavado en uno de los bordes. Temiendo que volaran algo por los aires, Satoshi se transformó en ultrafighter y saltó directamente al interior.

Por suerte no habían puesto guardias y pudo empezar a recorrer la baja galería a la que conducía el agujero, casi a rastras e inclinándose poco a poco hacia abajo. Asustado por las implicaciones de todo esto, inmediatamente sacó su móvil y llamó a Cath:

-Satoshi: Cath, ¿has notado esos temblores?
-Cath. ¿El qué?
-Satoshi: ¿Temblores? ¿En el suelo? ¿No se han notado por tu zona?'
-Cath: Estoy probablemente a varias decenas de kilómetros de ti.
-Satoshi: Pues nada, hay temblores muuy raros en la ciudad. Y estoy siguiendo a unos tipos muy raros, unos morlocks con cajas de dinamita que se cuelan en las profundidades.
-Cath: ¿Te importa que lo comentemos después? Te veo más tarde en el distrito Phi para lo del pergamino y me lo cuentas.
-Satoshi: Bueno, bueno.

Así siguió internándose mientras la tierra volvía a temblar esta vez más cerca, mientras el agujero aguantaba. Lamentablemente, las criaturas venían de vuelta, así que se giró y procedió a darse la vuelta heroicamente.

Y mientras escapaba en cuclillas, lo último que esperaba era darse de bruces con Boos, nuestra chica gato, que bajaba por el túnel con un vestido victoriano.

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Horas antes, Boos se disponía a hacer su parte yendo a ver a los xaist (los aliens amarillos con crisálidas funerarias) acompañada de Quyst, para tener más datos sobre cómo librarse del pulpo interdimensional que plaga la casa de Cath. Todo ello acompañada de Quyst, su guía nativa, con una bien merecida fama de caníbal.

-Boos: Esta Quyst... se ha comido algún gato antes?
-Valerie: No me extrañaría, son deliciosos.

Tras haber aclarado que Boos no tenía problemas respiratorios, se encontraron en el distrito Ji, donde habitan los aliens.

Por un instante había considerado ir en su nuevo dron, pero seguramente no le convencieron los sistemas de seguridad y se cogió el metro.


Quyst estaba tan gorda como si fuera a tener trillizos en cualquier momento. Se saludaron y se dirigieron a hacer lo que tenían que hacer.

-Boos: ¿Qué hay que hacer? Por ir preparándome mentalmente.
-Quyst: Tenemos que hablar con mi abuelo. Por desgracia murió hace años, así que tendremos que meditar frente a su crisálida funeraria para entrar en comunión con él.

Llegaron hasta un edificio en ruinas lleno de grafitis que parecían glifos. En la entrada las paró un chaval alienígena de cuatro brazos que les dio el alto (x4), pero Quyst le explicó que iban a ver al abuelo y las deja pasar, pero no demasiado conforme. Aun así subieron un par de pisos hasta una "sala" a medio hacer donde había una gran crisálida dorada y montones de humo del incienso. Quyst le dijo que se sentara, aspirase hondo y a alucinar.

Siguiendo sus paganas prácticas, Boos cerró los ojos y pronto notó que había una fuerte luz tras ellos. Al abrirlos vio que estaba en un parado verde con el cielo naranja. Estaba sentada junto a Quyst en una especie de picnic, ambas con vestidos victorianos.

Inmediatamente agarró al diminuto abuelo (Tna0), que estaba trepando por su espalda, muy intersado en su cola y orejas.

-Abuelo: ¿Qué hace una belleza como tú en mi reino mental?
-Boos: Vengo en busca de su sabiduría alien mágica para expulsar al bicho ese de tentáculos morados.
-Abuelo: Ah, y queréis saber el ritual para devolverlo a su urna mágica...
-Boos: Claro. ¿O es que hay otra forma más sencilla?
-Abuelo: No que yo sepa. En fin, te enseñaría el ritual con mucho gusto, pero antes debo asegurarme de que eres digna de conocer uno de los secretos del poderoso !ax-naoh, dios de la guerra.

La prueba consistía en una endiablada carrera de obstáculos contra una tortuga que el abuelo se sacó de la manga.

-Abuelo: ¡Corre, bonita! ¡Corre, Destructorius!


Boos recorrió el circuito sin mucha dificultad (solo un poco al encestar la pelota) mientras Destructorius se quedaba retrasada en el tobogán. Al fin llegó al tubo y, al empezar a arrastrarse por él el amarillo se iba volviendo cadavez más y más oscuro... Y parecía descender... Hasta darse de frente con Satoshi.

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Gracias por leerme a mí y a Kha. Valmar Cerenor!

Siguiente (próximamente)

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