jueves, 16 de febrero de 2012

Deidad: Hécate

Continuamos con la serie de entradas sobre deidades para nuestros hombres santos de GPyM, hoy toca una diosa tan antigua como misteriosa...

Recordamos a nuestros cultivados lectores que, aun disfrutando yo de la mitología griega como el que más, esto se ha redactado con fines lúdicos y como tal adaptado a las necesidades de una ambientación de rol. No me seáis tiquismiquis.

Esta imagen es la mejor que he encontrado y la verdad es que mola cacho.
No me importaría encontráremela en un manual de rol.

La Perra, la Enemiga de la Humanidad, la Artemisa de las Encrucijadas, la Que Trae la Luz, la de los Tres Caminos, la Guardiana de las Llaves... muchos son los nombres de Hécate pero aquellos que entienden de las artes oscuras la llaman simplemente "maestra" y a ellos se les puede aparecer antorcha en mano o en la forma de distintos animales.

A menudo se la representa con tres cabezas o tres cuerpos, pues es a la vez diosa de la luna, los infiernos y el mar. De la luna pues es la diosa de la noche oscura y sus horrores. De los infiernos pues es la señora de las almas en pena y las criaturas malditas. Y del mar pues también puede proteger a los navegantes de la misma forma que puede llevarlos a la perdición.

Ella reina en los cruces de caminos, donde las almas de los muertos vagan sin encontrar el descanso. En las noches oscuras, cuando la luna no brilla, recorre la tierra con una jauría de sus perros infernales que aúllan avisando de su llegada.

Es la señora de los espectros y los horrores de la noche, por eso se la teme y respeta. Incurrir en su ira puede ser fatal pues bien puede enviar contra sus huestes de seres necrófagos contra aquellos que la insultan o violan lugares que se hallan bajo su protección. Algunas de estas criaturas horrendas son incluso sus vástagos, como Escila, terror de los navegantes.

Hombre santo (Hécate): los personajes con este talento, bajo la protección de tan sombría patrona, obtienen un +2 a todas sus tiradas de magia.

A cambio de esto la Artemisa de las Encrucijadas pide bien poco. Aparte del sentido común de no incurrir en su ira, el hechicero deberá sacrificar cada mes, en una noche de luna nueva, un perro en su honor, preferiblemente en un cruce de caminos, una necrópolis o algún otro lugar maldito. Puede ser otro animal en caso de necesidad por una vez o dos, pero es mejor no abusar. De no cumplirse el sacrificio en alguna de las noches sin luna, el hombre santo permanecerá un mes sin la bonificación hasta que realice el sacrificio adecuadamente.

Se puede recurrir a la diosa para que otorgue el +2 en caso de no haber cumplido o incluso, habiendo cumplido el sacrificio, para que aumente aun más el poder del lanzador. Ahora bien, quien haga esto debe estar dispuesto a pagar un precio en consecuencia...

Podéis encontrar las reglas de hombres santos AQUÍ.

Gracias por leerme. Valmar Cerenor!

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